16/05/11. Qué quieren que les diga. Yo, echo de menos los mítines. Y la verdad es que ni siquiera sé si puedo echarlos de menos, porque los grandes mítines, los de verdad, los que exponen y aclaman ideas sin ensuciar las de otros, creo que no se hacen desde los ochenta. Así que poco puedo echarlos de menos porque yo aún era pequeña. Quizá los echo de menos como quien echa de menos la figura del abuelo, aunque nunca lo haya tenido. Es decir, mi generación, los que estamos recién llegados a la treintena, o quienes están ya metidos de lleno en ella, no podemos echar de menos los mítines, pero quizá algunos, algunas de nosotros, los echamos de menos porque notamos su ausencia.